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La decisión de ponerse en el centro de la elección no es gratuita ni motivada sólo por un reconocido deseo de protagonismo. En alguna medida es cierto
00:10 viernes 11 septiembre, 2026
Colaboradores
Las elecciones de medio término en Estados Unidos son consideradas normalmente como un referéndum sobre el presidente y el partido en el poder.
Pero nunca, como ahora, el mandatario en turno había decidido colocarse en el centro de las 435 elecciones por diputado,33 por senadores y 39 gubernaturas.
El presidente Donald Trump es hoy por hoy el centro de gravedad en el partido republicano y, aunque su popularidad está a la baja, 35% o menos de aprobación pública, es con su movimiento MAGA (Make America Great Again –Hacer Grandes Otra vez a Estados Unidos– el verdadero poder dentro del partido.
Hace algunas semanas, el propio Trump pidió a sus seguidores: "Pretenden, por favor, que esté en la boleta de votación el próximo noviembre".
Es ciertamente una forma de alentar a sus seguidores para ir a las urnas. Normalmente, los votantes en los comicios legislativos son considerablemente menos que en las elecciones presidenciales y en este caso la asistencia puede tener una importancia crítica.
Como parte de ese intento de entusiasmar a los republicanos, una desusada convención nacional de medio término que se desarrolla miércoles y jueves en Dallas es el testimonio más real tanto del dominio como de la urgencia de Trump: es el orador principal en las dos sesiones.
El mandatario es además la fuerza que ha determinado muchas de las candidaturas republicanas en este ciclo, como una muestra de su poder.
La decisión de ponerse en el centro de la elección no es gratuita ni motivada sólo por un reconocido deseo de protagonismo. En alguna medida es cierto. Son sus políticas las que estarán sometidas a juicio, a través de sus candidatos en la votación del día tres de noviembre, y de acuerdo con las encuestas, es probable que los demócratas logren arrebatar la mayoría a los republicanos en la Cámara Baja, y tal vez, también, en el Senado.
Pero un número de candidatos ausentes, de acuerdo con algunos analistas, también señala que la popularidad de las políticas de Trump, en especial la economía, la guerra en Irán y la brutalidad de arrestos y deportaciones masivas de indocumentados, han erosionado su atractivo político.
Ciertamente, casi podría decirse que el futuro de Trump y su gobierno están en manos de los votantes. Después de todo, los demócratas basan su campaña electoral en las promesas no cumplidas y la percibida corruptela del régimen, sobre todo en base a las ganancias millonarias de la familia Trump y de algunos de sus colaboradores que acompañan las negociaciones del gobierno estadounidense con otros países.
Pero al mismo tiempo, puede alegarse que alrededor de una tercera parte de los estadounidenses tiene o bien una fe ciega en los republicanos y Trump, o un rechazo total, hasta visceral, a lo que representan los demócratas, que a su vez están en medio de un debate interno por la creciente influencia de sectores de izquierda vinculados con minorías étnicas.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1