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En el Capitolio de Washington los legisladores demócratas y republicanos son los grandes aliados indirectos de Canadá y de México
00:01 martes 25 agosto, 2026
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Washington.- En el gobierno de Donald Trump la tendencia a subestimar la capacidad de respuesta de otros países ante las acciones unilaterales de Estados Unidos en varios ámbitos se convirtió en el Talón de Aquiles de la Casa Blanca.
Como primer ejemplo tenemos la guerra contra Irán. El gabinete de seguridad y el propio presidente Trump nunca imaginaron que los persas se convertirían en su peor pesadilla con respecto a las consecuencias que tendrá el conflicto en las elecciones intermedias para el partido republicano y para la misma Casa Blanca.
Subestimados por Trump también han sido Canadá y México. Los canadienses y los mexicanos no han sido el punto débil en materia comercial ni se han doblegado ante la imposición trumpiana de aranceles. Estados Unidos es parte del T-MEC y le guste o no al mandatario estadunidense el acuerdo tripartito es esencial para la vitalidad económica de Canadá.
La estrategia de golpeteo que aplica Trump al lanzar amenazas a diestra y siniestra ya no le funciona. En el caso de la región norteamericana los gobiernos de Canadá y México apechugan insultos e insinuaciones del presidente de Estados Unidos, pero actúan con pragmatismo.
En las negociaciones comerciales, el unilateralismo de Trump ha dejado de ser una herramienta para obtener concesiones. Canadá y México tienen el mérito de la prudencia y esperan con calma porque Trump siempre recula a todo o casi todo con sus socios comerciales.
Una vez que la Casa Blanca pondera todos los aspectos de un conflicto comercial con México o con Canadá por la ruptura o eliminación del T-MEC, el presidente Trump con cualquier pretexto excusa sus exabruptos para no verse doblegado y menos ante las naciones que subestima.
La credibilidad de Trump de sus amenazas se ha vuelto un chiste; no obstante, ni Canadá ni México se sientan a esperar y se mantienen firmes en sus determinaciones de avanzar en las negociaciones conforme a sus intereses económicos y nacionales.
Hablar menos y actuar más es la norma que canadienses y mexicanos han adoptado para negociar comercialmente con la Casa Blanca. Buscar apoyo en el Congreso federal estadounidense es la mejor estrategia que tienen las dos naciones norteamericanas para enfrentar a Trump.
En el Capitolio de Washington los legisladores demócratas y republicanos son los grandes aliados indirectos de Canadá y de México, porque saben y entienden que comercialmente el futuro de su país no puede ya quedar desligado del T-MEC.
Los republicanos que corren el riesgo de perder la mayoría representativa ante los demócratas en las elecciones del martes 3 de noviembre son los cabilderos ante Trump de que recule ante sus amenazas de sacar a Estados Unidos del T-MEC y que pasivamente se siente a negociar el futuro del acuerdo con Canadá y México.
Los nexos económicos y comerciales de Estados Unidos con sus dos países vecinos de América del Norte significan millones de empleos en Estados Unidos para las pequeñas, medianas y grandes empresas.
Ante la posibilidad de una crisis económica en Estados Unidos, el T-MEC puede atemperar la catástrofe. Trump lo sabe, pero no lo admite porque de hacerlo su imagen de duro se diluirá igual que sus amenazas.
Por: J. Jesús Esquivel
@JJesusEsquivel