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El Doctor Patán celebra que una de las herencias de nuestro Líder Eterno, sea la desolemnización de la política
00:01 sábado 17 octubre, 2026
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El Doctor Patán celebra que una de las herencias de nuestro Líder Eterno, el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo, sea la desolemnización de la política. Ah, lo simpático que era. Un performance de seis años. Eso fue su gobierno inmarcesible. Lo mismo se rempujaba una tlayuda, que ponía a Chico Che, que aparecía con unos como virotes en el cuello y la cabeza, a manera de corona, en plan 100% pueblo originario, que se aventaba un chiste o sacaba un “detente”… Un showman al servicio de este pueblo herido, al que tanto le urgía una sonrisa. Naturalmente, hizo escuela. De manera comprensible y, en principio, hasta celebrable, los compañeros del movimiento intentan seguir su estrategia de comunicación, en una onda “Vean qué buen desmadre estoy echando”. Lo que pasa es que la estrategia es celebrable en-prin-ci-pio. Solo en principio. Hermanos del movimiento, este es un llamado a la autocensura. Lo digo porque hace un par de días un camarada legislador decidió ponerse ocurrente y darle su informe a… extraterrestres, como si fuera una sesión del congreso intergaláctico. Con todo el afecto que me merece cada uno de mis compañeros de ruta, tengo que decirlo: vaya oso. Entiendo que hay que ser disruptivo y que la política contemporánea se trata casi exclusivamente de hacer ruido en redes, sin pena ni miedo a la pena ajena, pero esa mezcla de “orgullosamente nerd” con una interpretación tipo “Buenas tardes, soy Z y soy adicto a los barbitúricos”, le parece aquí a su doctor que rebasa cualquier límite. Encima, el congreso intergaláctico estaba poblado por como modelos alemanes. Puro güero. Carajo: ¿y el uso de la IA para reflejar el carácter indígena de nuestro pueblo? La cosa es que este es apenas el último caso. Ya antes vimos al Doctor Monreal, ese jurista de primerísimo orden, en el acto de roer un taco frito; a mi Martí bailando y, en otra ocasión, sacando comida de un tóper en la oficina; a mi Macedonio… bueno, siendo Macedonio; al góber hablándole a su perro, “wof, wof”, y, en uno de los momentos más “trágame tierra” del progresismo nacional, lo digo con dolor en el corazón, a mi Mario en una sesión individual de farmear aura en el edificio de la SEP, ese de tanta gloria pasada. Súmenle los casos en que parece que nos estamos poniendo jocosos, aunque no. Como el del Serch, nuestro GQ, llevando evidencias de vida alienígena al Congreso, en plan “Otro mundo nos observa”, o el de la compañera legisladora que insiste en que estamos a nada de llevar una nave espacial cargada de café veracruzano a Marte. La Coatepec 1, creo. Mi punto: no es a fuerza lo de ponerse ocurrente, compañeras, compañeros. Igual y voy a ser un poco aventurado, pero, a veces, uno se pone a trabajar discretamente, con ganas de resolver un problema, con la brillantez que nos distingue, y ya. POR JULIO PATÁN