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La inteligencia artificial parece abrir nuevas posibilidades para la formación de profesionales
00:10 viernes 8 mayo, 2026
Colaboradores
La inteligencia artificial dejó hace tiempo de ser una promesa futurista. Hoy aparece en traductores automáticos, asistentes virtuales, motores de búsqueda y aplicaciones capaces de resumir información compleja en cuestión de segundos. Sin embargo, mientras algunos suelen concentrarse en sus posibles riesgos laborales o en su impacto cotidiano, otro espacio comienza a transformarse: la salud.
Sobre ello conversé con José Carlos López Ramírez, odontólogo y doctor investigador en Ciencias Odontológicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, quien trabaja temas relacionados con inflamación, obesidad y enfermedad periodontal. Su experiencia permite observar cómo la inteligencia artificial ya no pertenece únicamente al terreno tecnológico, sino también a la práctica clínica, la investigación y la formación académica.
Para López Ramírez, una de las principales ventajas de estas herramientas es el acceso y procesamiento de información especializada. Explica que muchos cursos, manuales y artículos científicos relevantes para odontología se publican originalmente en idiomas como inglés, japonés, alemán o incluso sueco. En ese contexto, la inteligencia artificial permite no solo traducir documentos, sino también resumir procedimientos técnicos, explicar protocolos y facilitar la comprensión de tratamientos complejos.
“La inteligencia artificial funciona muchas veces como un buen amigo académico”, comenta. “Puedes pedirle que explique procesos, resuma tratamientos o ayude a interpretar información científica”.
Pero su utilidad no se limita a las aulas o laboratorios. Actualmente, diversas herramientas ya se utilizan en consultorios odontológicos, particularmente en la interpretación de radiografías y diagnósticos clínicos. A partir de imágenes bidimensionales, algunos sistemas logran detectar caries, anomalías o afectaciones óseas con una precisión cada vez mayor. Además, generan diagramas visuales que ayudan a explicar al paciente qué ocurre dentro de su dentadura y por qué ciertos tratamientos son necesarios.
No obstante, López Ramírez insiste en que la inteligencia artificial no sustituye al odontólogo ni reemplaza el criterio profesional, un punto fundamental que ayuda a entender que funciona como una herramienta complementaria que exige preparación, pensamiento crítico y responsabilidad ética.
“El problema no es la herramienta, sino usarla sin criterio”, señala. “Hay plataformas diseñadas para responder con mucha seguridad, incluso cuando la información necesita verificarse. Por eso es importante revisar fuentes científicas confiables y no asumir que todo lo que genera la inteligencia artificial es correcto”.
Ahí aparece otro concepto central dentro de la práctica médica contemporánea, y es la medicina basada en evidencia. En términos sencillos, explica López Ramírez, se trata de tomar decisiones clínicas apoyadas en estudios científicos, revisiones sistemáticas, metaanálisis y publicaciones académicas validadas, y no únicamente en experiencias personales o información sin sustento.
El investigador menciona también que plataformas y editoriales científicas como Wiley, Elsevier, ScienceDirect o Cureus se han convertido en espacios importantes para consultar investigaciones revisadas por especialistas. Esto resulta esencial porque, en tiempos donde abundan remedios milagrosos y consejos virales en internet, distinguir entre evidencia científica y desinformación resulta indispensable.
López Ramírez recuerda el caso de una paciente que aseguraba haber leído que el aguijón de abeja podía regenerar dientes. Más allá de la anécdota, el ejemplo ilustra la facilidad con la que circulan afirmaciones médicas sin sustento y la necesidad de fortalecer la educación científica en la vida cotidiana.
La conversación, sin embargo, va mucho más allá de la tecnología. Uno de los aspectos más interesantes de su investigación consiste en analizar la relación entre obesidad, inflamación y enfermedad periodontal. Aunque muchas veces se piensa que la salud bucal funciona de manera separada del cuerpo humano, la realidad es distinta.
“La boca no está separada del cuerpo”, explica.
La obesidad genera procesos inflamatorios sistémicos que afectan distintos órganos y tejidos, incluidos aquellos que sostienen los dientes. De acuerdo con su investigación, los pacientes con obesidad presentan una mayor predisposición a desarrollar enfermedad periodontal, una afección inflamatoria que puede destruir progresivamente el soporte óseo dental si no se atiende a tiempo.
La relación también se observa en enfermedades como diabetes o VIH, donde las condiciones sistémicas modifican el comportamiento y agresividad de ciertos padecimientos bucales. Por ello, la odontología moderna comienza a entenderse cada vez más desde una perspectiva integral y multidisciplinaria.
Además de la atención clínica, factores cotidianos como la alimentación, el exceso de azúcar, el consumo constante de refrescos o incluso prácticas aparentemente inofensivas —como el uso frecuente de palillos dentales— pueden influir negativamente en la salud oral.
En ese contexto, la inteligencia artificial parece abrir nuevas posibilidades para la formación de profesionales, la detección temprana de enfermedades y la comunicación con los pacientes. Sin embargo, su verdadero valor no radica únicamente en la velocidad con la que procesa información, sino en la capacidad humana para interpretar, cuestionar y aplicar ese conocimiento de manera responsable.
Tal vez el debate más importante no sea si la inteligencia artificial reemplazará a médicos o dentistas en el futuro cercano, sino si aprenderemos a utilizarla con criterio, evidencia científica y sentido ético en beneficio de la salud colectiva, concluye López Ramírez, quien también subraya que las herramientas de inteligencia artificial están al alcance de cualquier odontólogo; aunque la adopción se ha visto con mejores ojos en la corriente investigadora, él -que también ofrece consulta- llama a romper las barreras para que la parte clínica aplique con mayor frecuencia las ventajas de la inteligencia artificial en la profesión.
Para quienes deseen profundizar en algunos de los trabajos de investigación de José Carlos López Ramírez, pueden consultarse publicaciones académicas disponibles en Wiley y SciELO.