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El sello editorial que publicó a escritores como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Coral Bracho anunció el fin de sus operaciones
00:10 jueves 20 agosto, 2026
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Me hice a la lectura adulta con no pocos autores publicados por Ediciones ERA: no puedo pensar en Pitol o en Monsiváis, en Bajo el volcán o en Paradiso, sin evocar la textura porosa de esas portadas de cartoncillo. Gracias a ERA me dejé trastocar por la cerebral poesía de Coral Bracho, maravillar por la lúcida delicia de la prosa de Héctor Manjarrez. No podía sino caerme como bomba el anuncio –apenas antier– de su cese de operaciones. También me sembró preguntas.
“El mercado del libro”, explica el comunicado oficial, “ha cambiado tanto que no nos permite vivir de las ventas de nuestros libros. La red de librerías que existía antes de la pandemia y que garantizaba nuestra subsistencia desapareció, al grado de que las ventas se desplomaron hasta ser apenas del 25 por ciento de lo que eran antes.” Vale analizar a detalle la argumentación para entender si el cierre de ERA es hecho tristísimo pero aislado o si la edición independiente enfrenta hoy en México una amenaza real.
Entre 2020 y 2024, último año cuyo comportamiento ha medido la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, el número de ejemplares vendidos pasó de 98.9 millones a 79.2, reducción cercana al 20 por ciento; se verifica, por tanto, la contracción. Una parte de esa merma parece, en efecto, encontrar explicación en la disminución del número de librerías: de acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas publicado por el INEGI, entre 2018 y lo que va de 2026 desaparecieron 50, o sea el 10 por ciento de las alrededor de 500 que había en 2020.
Si bien hasta el 2023 de la Nueva Escuela Mexicana el principal canal de venta de libros en México eran las compras gubernamentales, años ha que el catálogo de ERA no resultaba relevante para ellas al no contener libros de texto: eran las librerías su principal canal de comercialización, y es la desaparición de muchas factor determinante de su muerte. No puede, sin embargo, explicarla en redondo cuando equivale apenas al 10 por ciento de los puntos de venta mientras ERA aduce una reducción de su facturación de hasta 75 por ciento.
Aventuro dos hipótesis. 1) En ese mismo lapso, ERA perdió fondos de autores relevantes –Pacheco, Poniatowska– que pasaron a grupos transnacionales: para una independiente, long-sellers como Las batallas en el desierto o La noche de Tlatelolco son andamiaje financiero indispensable. 2) Hiram Ruvalcaba es el único autor menor de 40 años de un catálogo que admite una lectura en clave de proyecto generacional: en el siglo XXI, ERA siguió siendo una gran editorial del siglo XX, pletórica de plumas eternas pero acaso necesitada de otras urgentes.
“Ni siquiera la muerte permanece”: consulté el verso de Pacheco en mi ejemplar de Islas a la deriva con el sello de ERA.
Hoy ese poema está editado por Tusquets.
Nicolás Alvarado
IG y Threads: @nicolasalvaradolector