Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Lo de “mejor” es por la factura de la serie, un ejemplo de verosimilitud, capacidad para anudar el suspenso
00:01 domingo 11 octubre, 2026
Colaboradores
“Fauda”, la serie israelí sobre una unidad antiterrorista del Shin Bet –la agencia de seguridad interior de aquel país, un poco lo que es el FBI en los Estados Unidos, aunque muy diferente en estructura y métodos– llegó a la temporada 5, y llegó mejor que nunca, otra forma de decir: peor que nunca. Lo de “mejor” es por la factura de la serie, un ejemplo de verosimilitud, capacidad para anudar el suspenso, realismo del bien hecho y profundidad psicológica. Lo es desde la primera temporada y sin fallar en una sola, pero da la impresión de que todos sus responsables –guionistas, actores, realizadores– han alcanzado un pico de calidad. Lo de peor viene a cuento porque el espectador se encuentra ante un verdadero paseo por el infierno. El infierno son las secuelas del ataque monstruoso de Hamás el 7 de octubre del 23, un pogromo que incluyó horrores como violaciones tumultuarias, asesinatos de niños, familias quemadas vivas o mutilaciones, siempre contra civiles desarmados. La temporada inicia cuando uno de los integrantes de la unidad viaja a Marsella para dar caza al comandante palestino que encabezó la masacre de su familia. Pero ese es solo lo dicho: el inicio. A partir de ahí, la unidad, o más bien sus ya no muchos sobrevivientes, entre muertos y jubilados, se verá obligada a infiltrarse en una célula terrorista para evitar un nuevo atentado. Al margen de que, como thriller, esta temporada es una joya, hay mucha sustancia en la historia. No es una serie apta para palestinistas, por Dios, pero tampoco es una forma de propaganda, o cosa parecida. Ahí están la mirada nada satanizante, aunque cero edulcorada, sobre la inteligencia israelí; el retrato verosímil de la vida en los territorios palestinos, muy lejos de idílica; y, sobre todo, el intento de comprender el terrorismo desde sus raíces y en su complejidad.
Sobra decirlo, no vas a encontrar, querido espectador, una justificación del islamismo violento, recreado en toda su profunda maldad, en su crueldad fanática, sin justificaciones ni etiquetas tramposamente enaltecedoras como “resistencia”, frecuentes en la academia y en medios gringos o europeos. Pero un guionista inteligente –va una obviedad más– sabe que hay una diferencia entre la propaganda y el uso de la inteligencia, lo que implica: el uso de matices, muchos matices, para entender la maldad. Los guionistas de “Fauda” son muy inteligentes. Los capítulos 7 y 8 son un flash back hasta el 7 de octubre. Como avisa la pantalla, no son indispensables para seguir la historia. Eso no significa que resulten forzados o irrelevantes. Al contrario. Enriquecen el relato y redondean la trama, con un precio alto: son estrujantes. Durísimos. Bueno, hay que verlos. A veces, hay que ver el mal en toda su crudeza. De eso va, en realidad, la temporada 5. POR JULIO PATÁN