Vínculo copiado
Con goles en la agonía del partido de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, este último con una asistencia magistral de Lionel Messi.
15:25 miércoles 15 julio, 2026
Deporte Nacional e Internacional
La Selección Argentina selló su pasaporte a una nueva final de la Copa del Mundo tras protagonizar una remontada que quedará grabada a fuego en los libros de historia. En un duelo cargado de dramatismo, tensión y mística, los vigentes campeones revirtieron un marcador adverso frente a Inglaterra y se impusieron por 2-1, manteniendo más vivo que nunca el sueño del bicampeonato. Ahora, en el horizonte asoma España, el último escollo para que Lionel Messi alcance el final perfecto de su gloriosa carrera mundialista.
El encuentro, rodeado por el inconfundible peso histórico que siempre envuelve a este clásico, presentó un desafío mayúsculo para el conjunto sudamericano. Tras una primera mitad sumamente táctica, de roce físico y estudio mutuo, fue la escuadra de los "Tres Leones" la que logró golpear primero. Corría el minuto 55 cuando Anthony Gordon, aprovechando una desatención en la última línea argentina tras una rápida transición, mandó el balón al fondo de la red. El 1-0 silenció momentáneamente la cabecera albiceleste y puso contra las cuerdas al campeón defensor. El reloj avanzaba con una crueldad inexorable y el fantasma de la eliminación comenzaba a sobrevolar el estadio. Inglaterra se replegó con inteligencia, apostando al orden táctico y al bloque defensivo que los caracteriza, mientras Argentina adelantaba sus líneas impulsada más por el corazón y la urgencia que por la claridad futbolística.
Sin embargo, las escuadras legendarias forjan su mito en la adversidad. Cuando la desesperación parecía adueñarse de las gradas y el minutero marcaba los 85 minutos, apareció la figura providencial de Enzo Fernández. El mediocampista encontró un rebote al borde del área y, con un remate implacable de media distancia, logró quebrar la muralla británica. El empate no solo igualó el marcador, sino que resucitó el alma del equipo y cambió por completo la inercia psicológica del encuentro.
El envión anímico fue abrumador. Argentina olió sangre y, en lugar de conformarse con el tiempo extra, fue a buscar la yugular del equipo europeo. Y como dictan los guiones de las más grandes gestas deportivas, el capitán apareció en el momento más crítico. En el segundo minuto de adición (90+2'), Lionel Messi, en una muestra de vigencia absoluta y visión periférica inigualable, frotó la lámpara para inventar una asistencia milimétrica que partió en dos a la fatigada defensa inglesa. Lautaro Martínez, con el instinto del goleador intacto y los nervios de acero, recibió dentro del área y definió con frialdad para desatar la locura total. Este triunfo agónico no es uno más en las páginas doradas del fútbol argentino. Es la confirmación del carácter indomable de un grupo que ya se sienta en la mesa de los mejores de todos los tiempos. La victoria ante un rival de la talla histórica de Inglaterra, consumada en los últimos suspiros del encuentro, consolida a esta generación como, quizás, la mejor y más resiliente Selección Argentina de la historia.
El escenario está listo para el desenlace de esta película épica. El duelo por el título enfrentará a la Argentina contra una brillante selección de España, en lo que promete ser un choque de estilos y una verdadera oda al fútbol. Para Lionel Messi, representa la oportunidad dorada de conseguir el tan ansiado bicampeonato y ponerle el broche de oro definitivo a su carrera en los Mundiales. El "Último Baile" ya tiene fecha, estadio y un rival de peso; la gloria eterna aguarda a tan solo 90 minutos de distancia.