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Las industrias que trabajan bajo esquemas de operación 24/7 tendrán que revisar sus tiempos muertos
01:50 miércoles 7 octubre, 2026
San Luis
San Luis Potosí, SLP.- Las empresas no deberían esperar hasta diciembre para definir cómo enfrentarán la reducción de la jornada laboral que entrará en vigor el próximo año, pues deberán realizar desde ahora un análisis de sus procesos, turnos y productividad para evitar que el ajuste represente un impacto financiero significativo, consideró Graciela Zendejas González, presidenta de ADERIAC.
Para Así las Cosas, la empresaria recordó que la reforma establece que a partir del primero de enero la jornada laboral se reducirá a 46 horas semanales, por lo que sería un error esperar hasta el cierre del año para comenzar a tomar decisiones. Ante ello, indicó que actualmente varias empresas, particularmente en San Luis Potosí, todavía realizan estudios sobre las tareas y procesos que deberán modificar, situación que refleja la incertidumbre que existe sobre la manera en que cada organización implementará el cambio.
Además, Zendejas González advirtió que uno de los principales riesgos sería considerar que las dos horas menos de jornada representan un ajuste menor y resolverlo simplemente mediante tiempo extra, contratación de más personal o modificaciones improvisadas en la planeación. Por ello, subrayó que esas dos horas deben analizarse durante todo el año para determinar su impacto en la jornada, los salarios, la productividad y la operación general de las compañías.
De igual manera, para las pequeñas y medianas empresas, mencionó que una de las principales alternativas estará en revisar y rediseñar sus esquemas de trabajo, pues explicó que la legislación contempla distintas modalidades y que las compañías pueden aprovecharlas para reorganizar sus operaciones, en lugar de limitarse a incorporar más trabajadores.
En este sentido, planteó la necesidad de reevaluar los esquemas de relevo, las horas y los turnos, de manera que la reducción de la jornada pueda absorberse sin generar necesariamente un incremento considerable en los costos. Por otro lado, aclaró que el reto también alcanzará a las grandes empresas, aun cuando cuenten con estructuras operativas más consolidadas.
Como ejemplo, detalló que las industrias que trabajan bajo esquemas de operación 24/7 tendrán que revisar sus tiempos muertos y determinar si las plantillas actuales están siendo aprovechadas de manera eficiente. A ello, consideró que algunas empresas mantienen personal adicional como una forma de amortiguar posibles interrupciones, pero será necesario analizar si esa estructura realmente resulta indispensable y productiva.
Asimismo, puntualizó que en las empresas con menor margen de maniobra será fundamental revisar los niveles de productividad, identificar tiempos muertos y mejorar la planeación. En este proceso, dijo, también deberán explorarse herramientas como la inteligencia artificial, la tecnología y la automatización de procesos, que podrían contribuir a absorber parte de las dos horas de reducción y minimizar el impacto financiero.
Por consiguiente, la presidenta de ADERIAC sostuvo que la adaptación será particularmente relevante para las grandes industrias y para las empresas que forman parte de cadenas de proveeduría. Ante este escenario, señaló que, así como actualmente existen certificaciones y reconocimientos que impulsan la estandarización de procesos, la reducción de la jornada podría generar mecanismos similares entre empresas tractoras y sus proveedores.
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Finalmente, aseveró que la transición representará costos y ajustes para las organizaciones, pero confió en que las empresas podrán adaptarse mediante una planeación anticipada, revisión de procesos y mayor eficiencia operativa. En consecuencia, insistió en que el momento para comenzar a realizar estos análisis no es diciembre, sino desde ahora.