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Arrancaron las campañas por el Congreso local de aquel estado, en donde el PRI y Morena pondrán a prueba sus estructuras
00:10 jueves 7 mayo, 2026
Colaboradores
Poco interés han despertado en el centro del país las elecciones para renovar el Congreso local de Coahuila, el próximo 7 de junio.
Este martes arrancaron las campañas y, pese a ello, el tema apenas asoma en la conversación pública. Se trata de la única contienda del año y, al mismo tiempo, la antesala de los comicios de 2027, cuando se renovarán la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, alcaldías y congresos locales en buena parte del país.
Coahuila sigue siendo una plaza incómoda para el régimen y para Morena: es uno de los pocos bastiones que aún retiene el PRI.
No es menor el antecedente. En la elección pasada, el estado se convirtió en un dolor de cabeza para el partido guinda. Su operador “estrella”, Andrés Manuel López Beltrán, Andy, no logró doblegar la estructura local que encabeza Manolo Jiménez, hoy gobernador.
Ahora, sin Andy al frente de la estrategia, los pronósticos apuntan que el PRI podría quedarse con 10 de las 16 diputaciones de mayoría en disputa, mientras que Morena y su aliado el PT obtendrían las seis restantes.
Son cálculos de encuestadores y analistas; la realidad, como siempre, se conocerá en las urnas. Lo que sí anticipan varios es una baja participación, cercana al 40%, explicada por el tipo de elección.
No se espera una movilización ciudadana significativa: la contienda, más bien, se jugará entre estructuras partidistas, en una lógica que podría repetirse el próximo año. Y quien logre llevar más gente a las urnas tendrá ventaja. A eso apuesta Morena a nivel nacional.
Más aún en un contexto donde, tanto en Coahuila como en otros estados, se formalizó el divorcio entre PRI y PAN. El tricolor irá acompañado de un partido local; Morena competirá con el PT; y el resto —PAN, PVEM y MC— lo hará por separado.
Enfrente, los morenistas tendrán a la maquinaria priista que encabeza Manolo Jiménez, quien no sólo colocó a perfiles cercanos como candidatos, sino que ha echado mano del aparato estatal para sostener su hegemonía.
Bajo ese panorama, Coahuila no sólo pone en juego 16 curules, sino una señal política de mayor calado: si el PRI es capaz de sostener uno de sus últimos bastiones frente al avance de Morena o si, por el contrario, comienza a ceder terreno donde parecía más sólido.
Con baja participación y una elección dominada por estructuras, el resultado dirá menos sobre el ánimo ciudadano y más sobre la eficacia —y los límites— del aparato de los partidos rumbo a 2027.
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LA SEMANA PASADA hubo un fuerte jalón de orejas al dirigente de Morena en la CDMX, Héctor Díaz-Polanco, por su falta de coordinación a nivel local y por anteponer su agenda internacional a la del partido.
En un encuentro con diputadas y diputados de la capital del país, los principales reproches provinieron de representantes de Iztacalco, Iztapalapa, Tlalpan, Álvaro Obregón y Milpa Alta.
Hizo un recuento y les aseguró que hay aspectos que no son públicos. Explicó que buena parte de su trabajo, además de los viajes, ha estado enfocada en resolver un adeudo millonario heredado por la administración anterior, encabezada por Sebastián Ramírez.
Ante ese panorama, se comprometió a respetar los resultados de las encuestas y afirmó que, a diferencia de ocasiones anteriores, ahora sí no se impondrán criterios distintos a los que dicte ese ejercicio.
También informó que sostuvo un encuentro con la jefa de Gobierno, Clara Brugada, a quien presentó su renuncia. Y será ella quien determine si continúa o no en el cargo.
Eso sí, no negó el descuido ni la falta de coordinación, aunque recordó que es un investigador internacional reconocido y que debe atender esa faceta. Es decir, también tiene sus propias prioridades.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Los partidos políticos, como Morena, no necesitan académicos brillantes, sino operadores eficaces”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
@ALFREDOLEZ