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“Nos quieren tachar de que tenemos ligas con la gente que se dedica a actividades delictivas. Nada más falso”, dijo Ariadna Montiel
00:10 martes 14 julio, 2026
Colaboradores
El partido Morena está tripulado por impresentables. Sus líderes se llenan la boca hablando de honestidad, pero la corrupción los baña. Aseguran: “No somos iguales”, pero superan con creces a quienes antes tanto criticaron.
El partido en el poder pierde legitimidad y probidad. La legitimidad para señalar corruptos, con la que antes navegaron, la extraviaron cobijando presuntos criminales. Y la probidad hoy les estorba. En sus filas milita una cascada de nombres de oscura reputación.
“Nos quieren tachar de que tenemos ligas con la gente que se dedica a actividades delictivas. Nada más falso”, dijo el pasado sábado en Taxco, Guerrero, Ariadna Montiel. La presidenta de Morena estaba acompañada de Félix Salgado, envuelto en escándalos y acusaciones de violación.
El orador principal en el evento no es el único morenista de dudosa rectitud. El partido ha convertido en norma la protección de personas que arrastran un rosario de señalamientos y denuncias.
Morena es el partido en el que milita, por ejemplo, Rubén Rocha Moya, acusado de narcotráfico por EU y cuyo ascenso al poder está marcado por una operación electoral criminal.
Es el partido del senador Enrique Inzunza, integrante de su grupo parlamentario, y también acusado por un gran jurado en NY de colusión con cárteles del narco.
Es el partido de Adán Augusto López, senador sin visa para entrar a EU, amigo y socio del líder de La Barredora, Hernán Bermúdez Requena, el que está envuelto en acusaciones por enriquecimiento y beneficio a contratistas.
Es el partido en el que se acomodó Gerardo Fernández Noroña, el hombre escándalo, que se da vida de millonario, pero se ofende cuando le preguntan de dónde tanto dinero para casas, viajes, coches… el senador acusado por su hermana de violencia y encontrado culpable por la autoridad electoral por ejercer violencia política en razón de género contra la alcaldesa de Uruapan, viuda de Carlos Manzo, Grecia Quiroz.
Es el partido que hizo diputado plurinominal a Cuauhtémoc Blanco, acusado de pactos con el crimen organizado, desvíos millonarios de recursos y abuso sexual, y que impidió su desafuero en el Congreso.
Es el partido de Jesús Ramírez Cuevas, jefe del aparato de propaganda de AMLO, quien habría presentado al expresidente con Sergio Carmona, El rey del huachicol, que financió varias campañas electorales morenistas.
Es el partido del senador tamaulipeco José Ramón Gómez Leal, investigado por su rol protagónico en una red de contrabando de combustible en su estado.
Es el partido de Andy López Beltrán, Américo Villarreal, Alfredo Ramírez Bedolla, Alfonso Durazo… el partido que ya no puede sacudirse la etiqueta de narcopartido, porque está plagado de personajes con vínculos indecibles.
“Nos quieren tachar de que tenemos ligas con la gente que se dedica a actividades delictivas. Nada más falso”, dijo Ariadna Montiel. La realidad, que es necia, la contradice. Las ligas están expuestas.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN