Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
¿Es posible condenar el genocidio y asumirse sionista? El autor cree que incluso una cosa lleva a la otra
00:10 jueves 30 abril, 2026
Colaboradores
Si alguien me pidiera expresar en una frase lo que espero de un amigo, diría sin chistar “Que sepa discutir”: que disienta más de lo que asiente (es más divertido), que sepa argumentar, que esté comprometido con sus ideas pero también dispuesto a dejarse interperlar por las ajenas, que se apasione pero no se lo tome personal, que sepa que la discusión es un juego serio cuyos objetivos ex aequo son joder al vecino y pensar juntos el mundo.
Si A. se hizo mi amigo en el mundo virtual es porque resulta buenísimo para discutir. (Que acusemos posturas casi opuestas en lo ideológico y sorprendentemente cercanas en lo moral también ayuda.) Tanto nos gusta el ejercicio que, aunque hoy regado de tanto en tanto con viandas y libaciones, es todavía el cuadrilátero digital donde tiene lugar el grueso de nuestro diálogo.
Discutíamos ahí sobre el asunto –no demasiado novedoso, admito– de si la lectura de una obra de arte es abstraible del comportamiento de su creador cuando –dándome la razón en ese punto, diré– manifestó su decisión de seguir escuchando a su banda favorita porque “Radiohead no [l]e iba a arruinar a Radiohead” aun cuando su guitarrista Jonny Greenwood sea “abiertamente sionista”.
“Defina sionista”, le respondí, buscando a un tiempo acorrarlarlo y purgar el término del tufo derogatorio que ha adquirido por causa de los crímenes de Netanyahu. “Sionismo significa el empeño por un Estado judío independiente” respondió, concesión tácita de su derrota semántica. “Entonces cuéntenme entre ellos”, repliqué. “Y entre los que condenan el genocidio en Gaza también”.
No soy judío (que yo sepa) aun si tengo muchos amigos judíos y gran admiración por su cultura. No soy árabe (que yo sepa) aun si tengo muchos amigos árabes y gran admiración por su cultura. No preciso ser lo uno o lo otro para oponerme a todo genocidio: el de los judíos a manos de los nazis (que no de los alemanes) como el de los palestinos a manos del actual gobierno de Israel (que no de los israelís). Porque condeno el genocidio –y porque me asombra cuánto se parecen “la cuestión judía” de hace un siglo y “la cuestión palestina” de ahora– es que juzgo no sólo justo sino políticamente útil para el mundo que exista un Estado judio, bajo la forma actual o bajo otra. Idénticas razones me llevan a propugnar por un Estado palestino, bajo cualquier forma. El asunto no es identitario: es de derechos humanos.
Días después camino por Insurgentes cuando un graffiti infame llama mi atención en una valla: “Israeli, kill yourself”. El escalofrío me remitió a Los malditos de Visconti y a la Cabaret de Fosse, a la proverbial banalidad del mal arendtiana. El horror que me produjo la formulación genocida me confirmó más que nunca como lo que soy: un sionista goy preocupado por el genocidio del Estado israelí en Gaza.
POR NICOLÁS ALVARADO
COLABORADOR
IG y Threads: @nicolasalvaradolector