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Sin embargo, y vuelvo al inicio, es agradecible que una marcha así nos permita ver la naturaleza verdadera, el tuétano, la esencia, del antisemitismo
00:10 martes 15 septiembre, 2026
Colaboradores
El viernes 11, 14 idiotas –más o menos– se plantaron en Masaryk para llamar, en rigurosa marcha, a, según la manta que llevaba la vanguardia del contingente, un “boicot contra los judíos”, de entrada, y luego, sin más, a “expulsarlos”.
Visto desde un cinismo triste por lo pinche que está el mundo, hay algo agradecible en la marcha. O sea, no. Todo mal. Muy mal. Vomitivo, en realidad. Mal el antisemitismo con resonancias a los días del nazismo; mal el hecho de que se haya desarrollado en Polanco, donde vive una parte considerable de los judíos de la ciudad, y en santa paz con nosotros, sus vecinos; mal las provocaciones burdas de haberla organizado el 11 de septiembre y, sobre todo, en el inicio de la celebración por el año nuevo, Rosh Hashaná, y mal que detrás de los 14 idiotas haya una –llamémosla así– coalición sindical, formada recientemente, auto etiquetada como Red Latinoamericana por Palestina y cacareada por ese periódico abundantemente bendecido con dineros públicos.
Sin embargo, y vuelvo al inicio, es agradecible que una marcha así nos permita ver la naturaleza verdadera, el tuétano, la esencia, del antisemitismo progre, que suele ser más, digamos, marrullero. La coalición sindical es una pachanga con lo más zafio de la izquierda mexa, en competencia, si acaso, con los sectores más rabiosos del obradorismo.
Andan por ahí la CNTE, para que me entiendan, y lo que no sé si todavía puede calificarse de sindicato, el Mexicano de Electricistas (evitemos la discusión ontológica de si puede existir un sindicato cuando, afortunadamente, ya no existe la empresa que dio origen a la sindicalización). Y así, zafia, fue la marcha.
Vaya, que se dejaron ir como hilo de media. Nada de apelar a lo de “No soy antisemita, soy antisionista”; nada de “No es contra los judíos, es contra Netanyahu”. Sin más, se trató de boicotear empresas y expulsar ciudadanos. ¿Que la progresía mexicana, como la planetaria, no incurre habitualmente en convocatorias así de descarnadas? Pues no.
Pero, si pones tantita atención, verás cómo, al amparo del “antisionismo”, y de las condenas justificadas a Netanyahu y su guerra, Mark Ruffalo y compañía claman por la liberación de un sujeto encerrado por terrorista, la señora de la ONU defiende los derechos humanos junto a un exponente del más radical de los islamismos, algún exponente del oficialismo se lanza con lo lo de “Desde el río hasta el mar”, es decir, con lo de acabar con un país, Israel, y expulsar a sus ciudadanos, y el reportero borra el tuit en el que llama a boicotear a sus conciudadanos, como si los tuits fueran borrables.
Terminemos con una nota optimista: seguro que el periódico que cacareó lo de la coalición y el gobierno que le hace transferencias bancarias saldrán a condenar la aberración del viernes y defender a sus compatriotas.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09