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En el umbral del año 2000, existía una ciudad de apenas dos municipios
00:10 sábado 18 julio, 2026
Colaboradores
Durante los últimos 25 años, la Zona Metropolitana de San Luis Potosí ha experimentado una transformación fascinante.
En el umbral del año 2000, existía una ciudad de apenas dos municipios. Hoy, el fenómeno metropolitano abarca a ocho, extendiéndose sobre más de 25 mil hectáreas y albergando a más de 1.3 millones de habitantes.
Este crecimiento desbordado hacia la periferia —impulsado principalmente por Villa de Pozos, Soledad y Mexquitic— ha evidenciado una realidad crítica: una alta necesidad de movilidad se enfrentó a un desorganizado sistema vial. La configuración territorial se ha redimensionado y es irreversible.
El centro de la metrópoli se ha desplazado hacia Villa de Pozos, mientras la Capital enfrenta su propia y severa crisis de suelo. A la par, Villa de Reyes se consolida como el gran enclave industrial, y municipios como Zaragoza, Mexquitic y Santa María del Río aceleran una urbanización habitacional vertiginosa.
Intentar contener la expansión urbana es una batalla perdida. La apuesta por la "ciudad compacta" que fomenta la SEDATU se ha convertido en una utopía, un ideal perseguido sin éxito desde los años setenta. El crecimiento de la ciudad no es malo; la verdadera amenaza es la forma en la que está sucediendo, sin estrategia.
Es momento de cambiar el paradigma hacia el modelo de la microciudad. Lejos del arcaico concepto de las "ciudades satélite", una microciudad es un recurso urbanístico inteligente. Se estructura en la periferia privilegiando la infraestructura, la identidad de barrio y la calidad de vida. Se construye a partir de la micromovilidad, una interconexión eficiente con la ciudad central, áreas verdes y los usos mixtos; es una derivación del Desarrollo Orientado al Transporte. En resumen: son espacios diseñados para que la gente viva, trabaje y disfrute en su entorno, mejorando sustancialmente su día a día.
San Luis Potosí está destinado a seguir creciendo, es imperativo adoptar una red de microciudades en la periferia que se articulen con las centralidades de la Capital o Villa de Pozos. Esta ruta debe sustentarse en cinco pilares fundamentales:
1. Certeza y gestión del suelo: Es urgente garantizar seguridad jurídica en un abanico territorial que abarca desde el Ejido de Escalerillas hasta la carretera a Matehuala. Esto implica facilitar una transición ordenada y legal de la propiedad ejidal y comunal hacia la regularización urbana.
2. Infraestructura y equipamiento estratégico: Se debe mantener e incrementar la inversión estatal en vías interregionales alternas. El desahogo de la carretera 57, los puentes en el Circuito Potosí y la conexión entre la Zona Industrial y el aeropuerto pasadnod por Villa de Pozos; al igual que la proyección de una nueva Terminal Terrestre Potosina en el norte.
3. Movilidad alineada a la densidad: No hay desarrollo sin un transporte masivo digno. Se requiere empatar la densidad de población con una oferta robusta de transporte público, priorizando la expansión urgente del sistema BRT (MetroRed) y la consolidación de proyectos de movilidad ferroviaria que la ciudad ya exige.
4. Gobernanza, una Reforma Urbana de la Ley, la normatividad y de la gestión pública enfocada a la simplificación de trámites, sobre todo de permisos de construcción especialmente para vivienda y comercio, con la finalidad de evitar que los procesos burocráticos y lentos como los que actualmente se registran en la capital; y,
5. Reconversión económica, es fundamental que la ciudad desarrolle una nueva vocación económica, la energía, de tal manera que mantenga su competitividad y diversifique su estructura económica.
La inercia no es una estrategia, o se planifica seriamente y de forma diferente el futuro a través de microciudades conectadas, o la ciudad está condenada a colapsar en su propia grandeza metropolitana.