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El académico Julio Sancliment advierte que la revocación de mandato puede fortalecer la democracia solo si surge de la ciudadanía
02:00 sábado 28 marzo, 2026
Queretaro
La figura de la revocación de mandato, incorporada en el artículo 35 constitucional como un mecanismo de participación ciudadana, ha vuelto al centro del debate político nacional tras el aplazamiento de su posible aplicación y su eventual vinculación con el proceso electoral de 2027. Durante una mesa de análisis, el académico Julio Sancliment Martínez explicó que, en esencia, esta herramienta funciona como un “botón de emergencia” para la ciudadanía, permitiéndole retirar del cargo al presidente de la República en caso de pérdida de confianza. Sin embargo, advirtió que su efectividad depende estrictamente de su correcta aplicación. “Puede ser una gran herramienta democrática, pero solo si se utiliza con una causa real y sin intervención de actores políticos. De lo contrario, pierde sentido”, señaló. Sancliment subrayó que, para activar el proceso, se requiere el respaldo del 3% del padrón electoral —alrededor de 2.7 millones de firmas—, y que el resultado solo es vinculante si participa al menos el 40% de los votantes. No obstante, recordó que en ejercicios previos, como el del sexenio pasado, la promoción no fue completamente ciudadana, sino impulsada en gran medida por organizaciones vinculadas al oficialismo. El especialista alertó que uno de los principales riesgos es la “captura política” del mecanismo. Es decir, que sea el propio gobierno quien lo promueva, transformándolo en una consulta de ratificación más que en un instrumento de control ciudadano. “Si proviene del poder, no es una revocación genuina, sino una ratificación. Y eso tiene implicaciones políticas importantes, porque puede utilizarse para fortalecer al gobierno en turno”, explicó. En este sentido, mencionó ejemplos en América Latina, como Venezuela y Bolivia, donde ejercicios similares terminaron reforzando a los líderes en lugar de debilitarlos, generando un efecto contrario al propósito democrático original. Otro punto crítico es el contexto político en el que se pretende aplicar. La propuesta de vincular la revocación de mandato con el proceso electoral de 2027 ha generado suspicacias, debido a que ese año se renovarán gubernaturas en 17 estados y la totalidad de la Cámara de Diputados. De acuerdo con el análisis, este escenario podría provocar un “arrastre electoral” a favor del partido en el poder, al coincidir la consulta con campañas y procesos clave para la reconfiguración del Congreso. “Se estaría utilizando como una herramienta de propaganda política que puede alterar el piso parejo de la contienda electoral”, advirtió Sancliment. Asimismo, destacó que lo que está en juego no es menor: la posibilidad de que el partido gobernante mantenga o pierda la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, necesaria para impulsar reformas constitucionales. El académico también cuestionó la falta de una oposición sólida que articule una narrativa crítica capaz de generar las condiciones para activar legítimamente este mecanismo. Finalmente, insistió en que la revocación de mandato debe mantenerse como un instrumento excepcional, reservado para momentos de crisis política o pérdida evidente de legitimidad. “Su espíritu es que la ciudadanía le reclame al poder. Cuando es el poder el que se somete voluntariamente, se desvirtúa la figura”, concluyó.