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Preparar el escenario ante los embates que se vienen por la disputa presidencial de Estados Unidos es responsabilidad y táctica de la presidenta
00:01 martes 3 noviembre, 2026
Colaboradores
Washington.- A menos de 24 horas de que abran las urnas en las elecciones intermedias de Estados Unidos y de que empiece la cuenta regresiva de la segunda y última parte del cuatrienio de Donald Trump, surge la pregunta: de esos comicios, ¿qué gana México?
Mucho, sería la respuesta rauda y lógica, pero habrá que esperar a que la representación en Washington de la presidenta Claudia Sheinbaum sepa jugar muy bien sus cartas ante el nuevo rostro político de los Estados Unidos dejando de mirar sin ignorar al de Trump.
Sin pretender ser oráculo del comportamiento voluble del electorado estadunidense, queda claro que la inconformidad económica por el alto costo de la vida, combustibles, alimentos, vestido, vivienda y transporte, será trasladado a la imposición de los demócratas como nueva fuerza representativa y controladora del Congreso federal traducida por consiguiente en el repudio más evidente a Trump.
Sin subestimar la capacidad del mandatario estadunidense de decidir incoherencias, en los 25 meses de presidencia que le restan, el posible control demócrata de por lo menos un ala del Capitolio será para él como un grillete y unas esposas.
Aunque amenace, prometa o intervenga con arengas ofensivas, Trump no podrá acabar con el T-MEC. La importancia del intercambio comercial con Canadá y México será crucial para la recuperación económica en Estados Unidos y los demócratas -y hasta los republicanos-, no permitirán que el presidente reprobado y caduco se interponga en sus planes y objetivos de poder político: las elecciones del 7 de noviembre de 2028 en las que se jugará la Casa Blanca.
El voto latino que se le volteó a Trump será una pieza fundamental para los planes demócratas y republicanos en las elecciones de 2028. Ambos partidos se desgarrarán las vestiduras por quedar bien con los votantes traicionados y vejados por la Casa Blanca trumpiana y de ello se aprovecharán para conquistar su sufragio a favor de quien vaya a ser la persona elegida para ocupar el poder Ejecutivo en enero de 2029.
No queda duda de que, si ya van casi dos años durante los que un día sí y el otro también, Trump amaga con lanzar una invasión terrestre en México para acabar con los cárteles del narcoterrorismo, lo seguirá haciendo en lo que le resta de estancia en la mansión presidencial. La retórica imperialista tendrá menos eco en la cúpula del poder del Capitolio y pondrá a prueba a la astucia ejecutiva y diplomática mexicana que debe evitar caer en provocaciones.
Los tres puntos anteriores, los más importantes y delicados en la relación bilateral, comercio, migración y seguridad, tienen potencial de beneficio para México en la reconformación del Poder Legislativo estadunidense.
Preparar el escenario ante los embates que se vienen por la disputa presidencial de Estados Unidos es responsabilidad y táctica de defensa de la presidenta Sheinbaum, a través del embajador Roberto Lazzeri.
Sin la experiencia diplomática de la que se necesita en Washington para torear a Trump y domar al Capitolio, Lazzeri, cuentan que desde que llegó a la embajada comenzó a tender redes para acercarse con republicanos y demócratas en el Capitolio. Ya veremos qué semillas sembró Lazzeri ahora que se le llegó la hora de recoger la cosecha.
Por: J. Jesús Esquivel
@JJesusEsquivel