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No existe un gobierno que admita errores e incumplimientos ante sus gobernados, todos son perfectos, todos lo hacen bien
00:10 martes 7 abril, 2026
Colaboradores
Washington.- Desde que el crimen organizado y el narcotráfico diversificaron sus actividades ilícitas a raíz de la guerra militarizada que contra ellos lanzó Felipe Calderón, que emuló Enrique Peña Nieto y que con los abrazos no balazos que les dio Andrés Manuel López Obrador, existe algo que no podemos negar en México: a nuestros miles y miles de muertos y desaparecidos emanados de lo anterior.
No existe un gobierno que admita errores e incumplimientos ante sus gobernados, todos son perfectos, todos lo hacen bien y todos carecen de humildad embriagados por el poder.
Un recuento de hechos sin historia es una bofetada a la realidad.
Como nos pasó en la crisis económica de 1995 cuando decíamos: quién no conoce a una persona que con la devaluación no haya perdido todo o casi todo. Hoy, quién no conoce a una familia que no tenga muertos o desaparecidos por la maldita violencia que no han podido apaciguar los gobiernos.
La presidencia de Claudia Sheinbaum está haciendo lo que puede para menguar la herencia de violencia que heredó de tres sexenios que la exacerbaron y eso debemos reconocerlo.
Exigir o creer que Sheinbaum lo resolverá es de ilusos.
Esa criminalidad que denunciamos sigue tan arraigada como la soberbia del poder federal que es incapaz de aceptar la crítica u observaciones de entidades multilaterales.
El informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no carece de verdad ni de fundamento respecto a las desapariciones y muertes que arrastramos en México.
Si desde Palacio Nacional se determinó borrar el rastro de miles y miles de desaparecidos que la incapacidad institucional no localizó, que lo admita. Esto no significa que las familias de los desaparecidos deben olvidar su loable misión de buscarlos.
A la ONU, los gobiernos de cualquier nación con membresía en esta institución multilateral con sede en Nueva York, la desconocen y descalifican cuando se atreve a contradecir sus líneas oficiales sobre cualquier ámbito. Funciona la ONU y es aplaudida por los gobiernos cuando se acopla a sus narrativas.
Ejemplo para nosotros es la condena anual de la ONU al embargo económico que por décadas Estados Unidos lleva imponiendo a Cuba. Eso sí que lo respalda y denuncia México.
Desgraciadamente, el gobierno de Sheinbaum volvió a darle la espalda a las madres que siguen y no dejarán de buscar a sus hijas e hijos desaparecidos y a las organizaciones que coadyuvan en esa tan admirable tarea. Las cifras oficiales no eliminan nuestra realidad e historia de horror.
Seamos honestos: cada gobierno en turno crítica y promete que corregirá los errores del anterior, a menos que sea del mismo color político, como es el caso de la presidencia de Sheinbaum con el de López Obrador.
Resolver la misión de búsqueda de los desaparecidos y parar la ola de extorsiones y asesinatos ligados al crimen organizado y narcotráfico, con énfasis especial en localizar a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, fue lema de campaña de AMLO. Su ideología política creíamos iba a ser la antítesis de la de Calderón y Peña Nieto. Este último expresidente gobernaba cuando ocurrió la barbarie de los estudiantes de Ayotzinapa.
¿Qué hizo al respecto el expresidente? Incumplió y hasta terminó justificando y exonerando al “Licenciado Peña Nieto”.
Para colmo, AMLO se lanzó de denostar con todo el poder de la Presidencia a quienes a quienes le reclamaron sobre su cambio de giro sobre los estudiantes normalistas de Ayotzinapa cuando surgió el involucramiento de la mano marcial en ese crimen.
Más grave que la mentira e incumplimiento al pueblo de México es que el gobierno en turno repita los errores de sus predecesores.
Presidenta Sheinbaum: la ONU no miente sobre nuestros muertos y desaparecidos. Duele y nos duele a todos está maldita realidad.
Nada gana el gobierno federal intentando anular un reporte de la ONU que ya salió a la luz y que no hace otra cosa que hacer eco de nuestra búsqueda, hasta hoy inconclusa, de respuestas y soluciones que no llegan.
POR: J. JESÚS ESQUIVEL
@JJESUSESQUIVEL