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Sin embargo, el reto ya no se encuentra en la infraestructura tecnológica del sistema financiero
00:10 jueves 2 julio, 2026
Colaboradores
Como le comentaba anteriormente en este espacio hace unos días, Banco de México (Banxico) y la Asociación de Bancos de México (ABM) continúan avanzando en una estrategia que busca acelerar la digitalización de los pagos y ampliar la inclusión financiera.
Sin embargo, el reto ya no se encuentra en la infraestructura tecnológica del sistema financiero, sino en lograr que millones de personas y pequeños negocios incorporen estas herramientas a sus actividades cotidianas.
México cuenta con uno de los sistemas de pagos más avanzados de la región. El SPEI, desarrollado por Banco de México, bajo el liderazgo de Victoria Rodríguez Ceja, marcó una referencia internacional en materia de transferencias inmediatas. Ahora el objetivo consiste en facilitar el acceso y simplificar la experiencia para los usuarios.
En ese sentido, tuve la oportunidad de platicar con Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, quien me explicó que las modificaciones regulatorias recientemente publicadas forman parte de una estrategia conjunta entre la banca y la autoridad monetaria para reducir barreras de entrada al sistema financiero formal.
Uno de los cambios más relevantes es la creación de nuevas cuentas, que son más simplificadas, y podrán abrirse de manera remota desde un teléfono celular o computadora, luego de utilizar únicamente la credencial para votar.
Estas cuentas permitirán operar hasta 15 mil UDIS mensuales, equivalentes a cerca de 130 mil pesos, sin necesidad de acudir a una sucursal ni presentar Registro Federal de Contribuyentes.
La medida está orientada, principalmente, a pequeños comercios, emprendedores y personas con actividad económica que requieren recibir pagos digitales de forma sencilla. Romano destacó que el beneficio va más allá de sustituir el efectivo. Al operar dentro del sistema financiero, los usuarios generan historial transaccional, fortalecen su acceso al crédito y reducen riesgos asociados al manejo de efectivo.
Otro de los cambios relevantes consiste en la homologación de herramientas como CoDi y DiMo para simplificar la experiencia de pago. El objetivo es que realizar una transferencia o efectuar un cobro digital requiera menos pasos y ofrezca una experiencia similar entre distintas instituciones financieras.
La apuesta también descansa en la expansión de la telefonía móvil. Como señaló Romano, hoy prácticamente existe una sucursal bancaria en cada teléfono celular. La combinación entre conectividad, pagos digitales y regulación simplificada abre una oportunidad para ampliar la bancarización en regiones donde históricamente la presencia física de servicios financieros ha sido limitada.
Los siguientes pasos apuntan hacia una mayor adopción de pagos digitales en sectores como gasolineras, casetas y comercios. La meta compartida entre Banco de México y la banca es clara: reducir la dependencia del efectivo y construir un ecosistema financiero más incluyente, eficiente y accesible para millones de mexicanos.