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El cine mexicano suele tener problemas serios con las actuaciones, de un amaneramiento insufrible, y con los guiones, rolleros
00:01 domingo 6 septiembre, 2026
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Si leen por ahí que “La captura”, la exitosa película estrenada en Netflix, es muy buena, créanselo. Hay dos razones para verla. Primero, la factura, sobresaliente. El cine mexicano suele tener problemas serios con las actuaciones, de un amaneramiento insufrible, y con los guiones, rolleros y grandilocuentes. No esta vez. Unas y otro son de una calidad notable. En 2016, el Chapo Guzmán libró por los pelos a la Marina, que asaltó con decisión y mala suerte una casa de seguridad de la que el capo, junto con uno de sus gatilleros, Orso Iván Gastélum “El Cholo”, escapó, muy a su estilo, por el drenaje. No le duró el gusto. Luego de salir literalmente de una alcantarilla en un punto lejano de Los Mochis y de robarse un coche a punta de pistola, los capos fueron detenidos por la Policía Federal. Conocidamente, pese a que estaban en territorio comanche, rodeados de halcones y sicarios, los agentes se negaron a que los intimidaran y a que los corrompieran. Así, para sorpresa de todo mundo, luego de una jornada de peligros, los detenidos fueron a dar a la cárcel. La amenaza para esta gran historia estaba en los arranques de posteridad que suelen afectar a nuestros escritores, siempre dispuestos a poner a los personajes a recitar unos diálogos que parecen más bien discursos. Aquí, sin embargo, están a cargo del teclado dos narradores como Dios manda: Bernardo Esquinca y Héctor de Mauleón, autor, además, de la pieza periodística en la que se basa la película. Lo que encuentras, por lo tanto, son diálogos compactos, naturales, potentes en su contención, y además dirigidos con talento por Chava Cartas, que lleva la película como un thriller de mucha densidad psicológica, sin efectismos, con realismo, de un modo que firmarían los buenos directores del Hollywood setentero y ochentero. No menos dignas de aplauso son las actuaciones, particularmente las de los protagonistas, Alfonso Herrera y Noé Hernández. Afuera, “La captura” ha recibido muchos elogios de personas notables como Arturo Pérez-Reverte, y los ha recibido sobre todo en México, particularmente de la comentocracia más crítica con el régimen en el poder. Tiene que ser. La Federal fue desmontada por López Obrador, que le tenía una fobia por lo menos llamativa. Sí: la desmontó el presidente que le daba gracias a los criminales por portarse bien y saludaba a sus familiares como si se sentaran a la mesa con él. En el México que nos heredó ese hombre, que es un México de narco corridos y series a mayor gloria de las mafias, la historia rescatada por Mauleón de ninguna manera desconoce los vicios que también tuvo la Federal, pero es una reivindicación conmovedora de eso que son, asimismo, muchos de nuestros uniformados: personas valientes e íntegras que se la juegan por nosotros. Esa es la segunda razón. No se la pierdan. POR JULIO PATÁN COLABORADOR
@JULIOPATAN09