Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Los ataques llevaron al cierre de la navegación del estrecho de Ormuz, un canal de 38 kilómetros de ancho al extremo sur del golfo pérsico
00:10 miércoles 10 junio, 2026
Colaboradores
En cierta forma, podría decirse que Donald Trump ayudó al surgimiento de una nueva potencia: Irán. Ciertamente no por gusto y menos de manera positiva, sino al llevar al régimen político religioso de Teherán.
Esto a considerar y utilizar su posición geográfica como un arma y aprovechar su control parcial del Estrecho de Ormuz para responder a los ataques que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero.
Los ataques tenían una mal definida idea de descabezar al gobierno iraní y evitar que el régimen construyera armas atómicas.
Ahora, dicen analistas estadounidenses, Trump no parece encontrar el camino de salida.
Los ataques llevaron al cierre de la navegación del estrecho de Ormuz, un canal de 38 kilómetros de ancho al extremo sur del golfo pérsico.
Aquí era por donde transitaba 20 por ciento del petróleo y del gas mundiales, así como un tercio de la urea y los fertilizantes nitrogenados, a bordo de hasta 140 barcos diarios, que hoy no pasan.
Más de tres meses después y pese a que en efecto algunos líderes iraníes han sido muertos, la guerra no está más cerca de terminar y, a cambio, el gobierno Trump enfrenta crecientes presiones dentro y fuera de Estados Unidos por lograr un acuerdo que limite el creciente impacto negativo en la economía mundial.
El precio del petróleo se ha elevado por encima de los cien dólares el barril, con un impacto negativo generalizado, directa o indirectamente.
De hecho, los efectos económicos no ayudan a reducir tensiones al interior de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que según Trump abusa de la generosidad estadounidense.
En términos estrictamente estadounidenses, la guerra es impopular, incluso entre sectores normalmente leales a Trump.
Una reciente encuesta de Ipsos entre el 15 y el 21 de mayo, consignó que la mayoría de los estadounidenses afirma que la guerra ha afectado negativamente los intereses de su país, mientras que una pluralidad de ellos dice que ni Estados Unidos ni Irán han ganado ni están ganando la guerra.
Peor aún para el republicano, la muestra consignó que 33 por ciento de los republicanos cree que ha sido más negativa que positiva, al igual que 84 por ciento de los demócratas y un 63 por ciento de los independientes.
El impacto negativo del conflicto se refleja en los precios de la gasolina, que se mantienen por encima de los tres dólares y han rebasado ya varias veces los cuatro dólares por galón, con el consecuente impacto en la inflación y precios al consumidor.
Pero más allá, el intolerante y represivo régimen de Irán parece haber descubierto que Ormuz le brinda una influencia de nivel mundial sin necesidad de armas atómicas y más bien a base de lanchas rápidas, minas marinas y drones.
Y en Estados Unidos, las cada vez más importantes elecciones legislativas de noviembre se acercan y el
Partido Republicano, gracias en parte a la costosa guerra en Irán, está en una desventaja creciente.