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El señalamiento cuidó mucho de no implicar una ruptura con el país que el propio Albares calificó como el "aliado natural histórico" de Europa
00:10 miércoles 13 mayo, 2026
Colaboradores
Al proponer que Europa se aboque a crear su propia fuerza militar de disuasión, el Ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, formalizó lo que parece un creciente sentimiento de desconfianza entre los miembros europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
"Tenemos que aceptar que la administración (del presidente Donald Trump) tiene una nueva visión y nuevas ideas sobre las relaciones transatlánticas", dijo Albares a la edición europea del diario cibernético Político.
El señalamiento cuidó mucho de no implicar una ruptura con el país que el propio Albares calificó como el "aliado natural histórico" de Europa, pero abogó por la creación de una fuerza europea de disuasión, basada en la unidad.
Las declaraciones de Albares "reflejan un cambio de tono más amplio en la Unión Europea (UE), ya que incluso los países con mayor inclinación transatlántica se ven obligados a afrontar la realidad de que Washington no es un aliado predecible, una constatación que se ha agudizado con la guerra de Irán".
El desacuerdo no es nuevo. De hecho, la segunda invasión rusa de Ucrania en 2022 y el retiro del apoyo estadounidense a Kiev en 2025, con el ascenso del presidente Trump, fue un parteaguas al subrayar la divergencia de metas entre los aliados.
Peor aún, a las críticas de Trump respecto a la dependencia europea de la sombrilla protectora estadounidense se agregaron las desdeñosas formulaciones de Trump respecto a Groenlandia, su aparente acercamiento al presidente ruso Vladimir Putin y la guerra no-declarada contra Irán, en la que Trump criticó la falta de apoyo de la OTAN y los europeos que el estadounidense hubiera atacado sin consultarlos. Y de hecho, España e Italia prohibieron vuelos militares contra Irán desde sus territorios.
Una gran parte de los países europeos y miembros nuevos de la OTAN están preocupados por lo que consideran amenazas expansionistas de Rusia luego de un eventualmente posible triunfo en su guerra contra Ucrania. Tanto, que naciones como Finlandia y Suecia, neutrales por décadas, se unieron a la OTAN en 2023 y 2024.
Putin, por su parte, no ha hecho mucho por tranquilizar a los europeos. Más bien lo contrario.
En los últimos dos años y muy en especial a partir del primer gobierno Trump (2016-2020), los países europeos comenzaron a incrementar su gasto militar y se han manejado iniciativas para crear o fortalecer la industria armamentista europea, para reducir la dependencia respecto a los fabricantes de armas estadounidenses.
La propuesta de Albares llega después de que el ataque estadounidense a Irán subrayó la diferencia de visiones estratégicas entre los aliados: Europa ha resentido un costo económico mayor que Estados Unidos por el cierre del Estrecho de Ormuz y mantiene una visión crítica respecto a las acciones militares israelíes en Líbano y Gaza, que Washington aprueba.
A reserva de lo que ocurra a futuro, la posibilidad de que la OTAN se fracture está presente.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE