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No es novedad que los conflictos armados son también grandes negocios: intereses empresariales, la venta de armas y de equipo
00:00 domingo 29 marzo, 2026
ColaboradoresDecía Carl von Clausewitz, ese gran pensador y estratega militar prusiano, que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Eso fue en el siglo XIX. Ahora, queridos lectores, pareciera que la guerra es una rama más de la economía global, y de quienes la dominan. No solo gana quien tiene mejor armamento o guerreros más valientes, sino quien obtiene mayores réditos de los conflictos armados. Ya hemos hablado de las fallas de cálculo y planeación en que incurrió EEUU antes de embarcarse en su más reciente (des)aventura militar. Los estrategas (es un decir) del Pentágono no consideraron suficientemente ni la resiliencia del régimen iraní ni las reservas de armamento ni la efectividad de bajo costo de los drones, por solo mencionar tres ejemplos, pero tampoco previeron los evidentes impactos económicos de un conflicto que ya entra en su cuarta semana sin visos de solución.
Para muestra un botón: el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, solicitó apenas hace unos días una ampliación de 200 mil millones de dólares, lo cual muestra no solo el costo de la operación sino, más importante aún, la falta de planeación presupuestal para un emprendimiento de esta magnitud. Ese dinero, sobra decirlo, tendrá que salir de endeudamiento adicional de un gobierno que ya de por sí opera con un déficit anual de 1.78 BILLONES (trillion en inglés) de dólares, y que está recortando agresivamente programas de apoyo social, de ayuda internacional y de cultura y las artes; mientras que Trump prosigue con una agresiva estrategia de recortes de impuestos para los sectores más altos y recortes de gastos para los más bajos. Pero no vaya usted a pensar que todo mundo pierde, no. Hay empresas e industrias que obviamente se benefician del incremento del gasto militar, y que ponen todos sus cuantiosos presupuestos o recursos de influencia política y mediática en apoyo de la continuación y ampliación de los conflictos y en la justificación de los mismos.
Y también hay otros ganadores menos evidentes, pero mucho más descarados: desde los sitios de apuestas, como Polymarket, en que usuarios anónimos han “misteriosamente” acertado a, por ejemplo, la fecha de inicio de hostilidades contra Irán hasta, en otra magnitud mucho mayor, especuladores en la Bolsa y en mercados de futuros que han sabido beneficiarse de anuncios del gobierno o del propio presidente de EEUU que se dieron pocos minutos u horas después. El investigador Adam Cochran documentó movimientos sospechosos por cerca de mil 700 millones de dólares en los cinco minutos previos al anuncio de Trump de que estaba en conversaciones con el régimen iraní, cosa que fue rápidamente desmentida por Teherán. Los detalles en su cuenta de X, @adamscochran, o en la mía, @gabrielguerrac. ¿Información privilegiada? POR GABRIEL GUERRA CASTELLANOS