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Los cubanos sobreviven una dictadura. Cuba está lejos de ser el paraíso que algunos quieren vender. Es un infierno para sus ciudadanos
00:10 jueves 19 marzo, 2026
Colaboradores
'Cuba es para irse a vivir allá, je, je, je. Miguel… y siempre nuestra solidaridad, siempre nuestra solidaridad con Cuba", dijo el entonces presidente López Obrador en la reunión virtual de la Alianza de Países de América Latina y el Caribe.
Ni los cubanos quieren vivir en Cuba, pero a AMLO le parecía un lugar fantástico para vivir.
Por eso ahora que volvió desde su “retiro” selectivo para pedir dinero para sostener a la dictadura criminal, es todo menos sorpresivo.
Hace rato que López Obrador tiene la brújula perdida en ese terreno. Unas semanas atrás de aquel disparate en la reunión de la Alianza, el gobierno de México aplaudió al dictador. Lo apapachó. Arropó a quien ha violado derechos y libertades, y dejado muerte y pobreza a su paso. El presidente abrazó a Miguel Díaz-Canel; lo condecoró, entregándole la Orden mexicana del Águila Azteca, el mayor reconocimiento a un extranjero.
"Usted, presidente, Díaz-Canel, es para el gobierno que represento, para el gobierno de México, un huésped distinguido, admirado y fraterno", dijo el expresidente, en Campeche.
¿Huésped distinguido? ¿Admirado? ¿Cuba, un gran lugar “para irse a vivir allá? Nada de eso.
No hay nada que admirar en Díaz-Canel. ¿Qué puede admirarse de un dictador? ¿Qué puede reconocerse de la cabeza del gobierno que más personas encarcela por motivos políticos en el mundo? ¿Qué se le puede aplaudir a quien viola sistemáticamente los derechos humanos y atropella las libertades? Los cubanos siguen siendo vigilados por el régimen, perseguidos y encarcelados.
¿La Isla está como “para irse a vivir allá”? Ahí se acalla, persigue y encarcela a los críticos, no hay libertad, mucho menos democracia. No hay libertad para pensar distinto al régimen que lo controla todo. No hay libertad de expresión. No hay libertad de asociación. No hay libertad de manifestación. No hay libertad para formar organizaciones o partidos políticos. No hay libertad para emprender. No hay libertad de tránsito. No hay libertad para entrar y salir del país.
Tampoco hay derechos elementales. No hay derecho a la propiedad privada, por ejemplo. No hay derecho a juicios justos. No hay, siquiera, lo más básico: medicamentos y alimentos. Las raciones y abasto son controlados por el gobierno.
Los cubanos sobreviven una dictadura. Cuba está lejos de ser el paraíso que algunos quieren vender. Es un infierno para sus ciudadanos. Uno, que parece se aproxima al colapso aunque haya quienes, como López Obrador, con visiones trasnochadas, quieran lavarle la cara y lanzarle un salvavidas.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN