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Parte de las dudas surge de la usual táctica política de Trump, que incluye como mantra la declaración de victoria
00:10 jueves 26 marzo, 2026
Colaboradores
Desde hace días se ha rumorado en Washington que el presidente Donald Trump estaba en busca de la mejor oportunidad para declarar victoria en la actual guerra no-declarada contra Irán y salir así de lo que más y más parece un pantano bélico y político.
Parte de las dudas surge de la usual táctica política de Trump, que incluye como mantra la declaración de victoria sin importar qué tan profundo sea el agujero donde se encuentra. Y si bien, parece en un hoyo en Medio Oriente, su atención real está en EU y concretamente en las elecciones legislativas de noviembre. Trump amenazó el viernes con atacar la infraestructura iraní de generación eléctrica, sólo para ser reconvenido con recordatorios de que sería un crimen de guerra.
El lunes, aseguró que su gobierno estaba ya en contacto con funcionarios iraníes, proclamó el éxito en la "excursión" y su meta de mantener abierto el estratégico Estrecho de Ormuz. Los contactos son ciertos, al menos en términos iniciales, pero parecen más bien, lo que ahora se califica como una posible "rampa de salida" a una situación que se complicó. Ahora, afirma que los iraníes ya accedieron a renunciar a armas nucleares "para siempre" y por tanto, la guerra cumplió su cometido.
El tema, sin embargo, refleja la complicada situación política en que se encuentra Trump, que trata de salir de un conflicto que él mismo inició, pero que se salió de su control y golpea ya la economía mundial. El conflicto es además impopular en EU y aunque tiene el respaldo ciego de una gran parte de los republicanos, estos temen a su vez el incremento de costos en la gasolina doméstica y su impacto en las elecciones de noviembre.
El problema es que terminar la guerra no-declarada no es una decisión sólo suya. Sus adversarios iraníes tienen algo que decir, sobre todo porque de hecho tienen la llave para abrir o cerrar el Estrecho de Ormuz, puerta de salida para 20% del petróleo mundial y punto estratégico que les permite regular el tráfico de barcos por el estrecho.
Los iraníes parecen usar una estrategia de tierra arrasada y han atacado directamente las instalaciones petroleras de aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico, como Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán, con proyectiles y drones que EU e Israel no han podido contrarrestar del todo.
Eso tiene repercusión en su frente interno, donde, para mejorar su posición, o más bien, buscar formas de evitar que su Partido Republicano pierda las mayorías en el Congreso, debe mejorar la percepción de su gobierno, especialmente en lo que se refiere al manejo de la economía.
La meta de Trump va más allá de evitar una derrota política: su situación personal, su familia y aliados están en juego ante la posibilidad de mayorías demócratas deseosas de investigar las que ven como presuntas acciones ilegales desde la Presidencia.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE