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Más allá del polarizado
00:10 jueves 19 marzo, 2026
Colaboradores
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes de San Luis Potosí pondrá en marcha un operativo dirigido al gremio de taxistas, con el objetivo de eliminar el uso de vidrios polarizados en las unidades. Las sanciones contempladas —que van desde multas de 586 pesos hasta la cancelación de licencias y concesiones en caso de reincidencia— reflejan que se trata de una medida no solo pertinente, sino también largamente postergada. Los riesgos asociados al polarizado son claros: limitan la visibilidad del conductor y reducen las condiciones de seguridad para los usuarios. Sin embargo, el gremio del taxismo también requiere la atención de otras políticas públicas que resultan igualmente relevantes. Una de ellas es la capacitación de los choferes. Para obtener una licencia de taxi es necesario cumplir con diversos requisitos, entre ellos un curso de formación. No obstante, este proceso ha ido reduciendo su duración con el paso del tiempo. Hace un par de décadas, dicha capacitación —enfocada en el trato al usuario, así como en conocimientos de vialidad y reglamento de tránsito— se extendía por cerca de una semana. Actualmente, se limita a unas cuantas horas en las que se ofrecen pláticas generales sobre el gremio y la actividad.
Fortalecer la capacitación resulta fundamental, especialmente si se considera que una de las principales quejas de los usuarios está relacionada con el trato recibido, que en ocasiones se percibe como poco amable o incluso inapropiado. En ese sentido, la licencia debería representar no solo un requisito administrativo, sino también un estándar de calidad en el servicio. De igual forma, la denominada Revista Anual —el proceso mediante el cual se verifica el estado físico de las unidades y el cumplimiento de la documentación— podría reforzarse. Diversos vehículos de alquiler presentan condiciones que afectan la calidad del servicio: fallas mecánicas, deterioro en la carrocería, asientos en mal estado o incluso la ausencia de cinturones de seguridad. En suma, la regulación del polarizado constituye un paso en la dirección correcta, pero forma parte de un conjunto más amplio de aspectos que requieren atención para mejorar el servicio de transporte público y responder a las necesidades de los usuarios.