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Se prenden los de los barcos que se van para la isla en plan peda en el lago de Valle de Bravo, pero con banderas palestinas y camisetas del Che
00:01 martes 31 marzo, 2026
Colaboradores
“Patria o muerte” es un lema eficaz. Engancha. Se pega. Enciende voluntades. Permanece. No extraña que el régimen castrista lo haya adoptado formalmente desde los 60. Tiene, sin embargo, unos cuantos problemas, que deberían ser obvios para cualquiera, pero que claramente no lo son.
El primero es que las voluntades que enciende no son nunca las de aquellos que tendrían que ponerlo en práctica. Los que se encienden son los 700 que se fueron a hacer turismo revolucionario a Cuba, con los camiones eléctricos, los hoteles con luz, los puros, los roncitos y los caramelos para los pobres, pero también con una fe castrista a toda prueba.
Se prenden, asimismo, los de los barcos que se van para la isla en plan peda en el lago de Valle de Bravo, pero con banderas palestinas y camisetas del Che, a llevar frijol y kleenex; o los que se manifiestan en las calles chilangas por la supervivencia de ese régimen; o el dibujante tonto que se emociona ante los performances bochornosos de Silvio con un arma de juguete; o la parte de la comentocracia que todavía, increíblemente, se la cree. Es decir, los que se prenden son los que, en el caso de una invasión gringa, cosa que por supuesto no hay indicios de que vaya a tener lugar, estarían a una muy, muy sana distancia de los balazos, pero encendidos de furia revolucionaria.
¿Quiénes tendrían que empuñar el AKM y poner el pecho? ¿Quiénes tendrían, pues, que rifarse y poner en práctica el lema en cuestión? Los cubanos de a pie, por supuesto. O sea, los que han vivido aplastados por un régimen en el que no solo han sufrido la miseria derivada de un sistema incapaz de producir un plátano, no digamos una licuadora o una aspirina, sino también los Comités de Defensa de la Revolución, las cárceles con torturas y las palizas en las calles. Es decir, los que no tienen la menor gana de hacerle al héroe, pero estarían obligados, si llegara el caso.
En otras palabras, el segundo problema es que el lema parte de una confusión. La confusión, muy común entre los hombres de fe, es entre el pueblo y quienes lo gobiernan, que son los verdaderos abanderados, cinicazos, del lema que nos ocupa. Puede que algunos trogloditas de la élite castrista, esa que tiene las pocas empresas del país, la poca gasolina, la comida de buena calidad, las botellas de lujo, los coches y las cuentas en el extranjero, estén dispuestos a inmolarse. No es probable.
Desde el 59, los cubanos que se han ido a morir a África en nombre del internacionalismo, por ejemplo, no pertenecen a esa casta. Son los mismos que tendrían que enfrentar a las fuerzas especiales gringas, que ya vimos cómo le pasaron por encima a los guaruras de Maduro, teóricamente súper capacitados.
Vaya, que “Patria o muerte” es un lema exclusivo de los que torean con capa ajena. De los cínicos y de los tontos.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09