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La situación cubana llevó ya a que un número de organizaciones y países busquen formas de hacer llegar víveres y medicamentos a la isla
00:01 martes 24 marzo, 2026
Colaboradores
La creciente tensión alrededor de Cuba esconde una realidad: mientras el gobierno cubano y sus aliados se preparan para una guerra y subrayan su disposición a resistir, sus adversarios estadounidenses no tienen nada más que hacer que sentarse y dejar que su actual boicot se haga cargo.
No es agradable decirlo. Y mucho menos restarle significado a los llamados a la resistencia y la voluntad de un pueblo, o al menos parte de él, pero su situación se deteriora cada vez más por la carencia de energéticos propiciada por el bloqueo naval que evita la llegada de petróleo y sus derivados.
Y no se ha hecho un solo disparo, ni de parte de Cuba ni de parte de Estados Unidos.
Porque no es una guerra donde se esperen realísticamente invasiones o defensas desesperadas. Es una guerra económica y geopolítica, donde las armas cubanas son simbólicas: la razón, las leyes internacionales que ignora el gobierno de Donald Trump y la solidaridad de otros países, en especial México.
Del otro lado, en manos de la potencia, están las no siempre agradables cuestiones prácticas: la libertad de abrir y cerrar las puertas ya no sólo al petróleo, sino incluso a la llegada de alimentos y medicinas. Y ahora, el descontento de muchos cubanos, provocado por las limitaciones a que están sometidos.
No es agradable. La realidad es que los llamados a la resistencia del pueblo cubano parecen más bien un intento de fortalecer la posición del gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel para ceder menos en negociaciones que se iniciaron en secreto, pero ahora nadie sabe si siguen, si están en remisión o de plano suspendidas.
De acuerdo con reportes de prensa, el Ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, declaró en Bogotá ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), que el Gobierno cubano está abierto a sostener “un diálogo serio y responsable” con Estados Unidos, siempre que se respete la soberanía nacional y sin admitir “injerencia” en el sistema político, económico o social cubano.
Pero es precisamente uno de los puntos delicados de la actual situación cubana. Los Estados Unidos pueden no tener intención real de invadir Cuba con tropas o auspiciar un intento de repetir la mítica gesta del yate Granma, pero su foco es exactamente el régimen de la isla porque tienen una influyente audiencia de origen cubano que demanda cambios en el gobierno y no se conformará con la mera destitución de Díaz-Canel.
La situación cubana llevó ya a que un número de organizaciones y países busquen formas de hacer llegar víveres y medicamentos a la isla. Provocó también manifestaciones en varias capitales del mundo.
Pero la solidaridad no se ha traducido en petróleo y los barcos rusos que llevaban el hidrocarburo a la isla, en un desafío político al gobierno Trump, fueron desviados ante las presiones estadounidenses.
Es parte de la doctrina Trump: la razón de la fuerza y las necesidades geopolíticas de Estados Unidos.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE