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Expansión inmobiliaria y turística de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas se realizó privilegiando el desarrollo de la propiedad privada
01:50 martes 7 julio, 2026
JaliscoTras el reciente ataque de un cocodrilo en el que un turista perdió la vida, el debate sobre la presencia de esta especie en Puerto Vallarta ha cobrado fuerza. Sin embargo, para el urbanista, investigador y profesor del Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José Alfonso Baños Francia, el problema no radica en una sobrepoblación de cocodrilos, sino en la manera en que ha crecido la ciudad durante las últimas décadas. En entrevista para “Así las Cosas”, el especialista lamentó el fallecimiento del visitante y señaló que la relación entre el desarrollo urbano y el medio ambiente atraviesa una crisis ambiental, urbana y humana, derivada de la transformación constante de los ecosistemas. "Da la impresión de que hemos ido cerrando los espacios donde históricamente se movía la fauna endémica. No solo los turistas han tenido encuentros con cocodrilos, también pescadores y habitantes de la región", explicó. Baños Francia consideró que la expansión inmobiliaria y turística de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas se realizó privilegiando el desarrollo de la propiedad privada, sin una planeación que contemplara corredores naturales para la fauna. Explicó que numerosos cauces, arroyos temporales y zonas de escurrimiento fueron ocupados tanto por desarrollos inmobiliarios como por asentamientos irregulares, afectando los espacios que utilizaban diversas especies para desplazarse. Como ejemplo mencionó zonas como El Coapinole y los alrededores de los arroyos La Virgen y Contentillo, donde la urbanización modificó importantes áreas naturales.
Asimismo, criticó la pérdida constante de vegetación y árboles debido al desarrollo urbano, recordando el reciente derribo de un árbol de gran tamaño en Fluvial Vallarta para dar paso a una nueva construcción. "Somos herederos de un patrimonio natural extraordinario, pero en lugar de cuidarlo parece que nos estorba y lo vamos destruyendo", afirmó. El investigador recordó que el Estero El Salado logró conservarse como área natural protegida gracias a la oposición ciudadana que, hace varias décadas, evitó la construcción del proyecto Marina Vallarta II. No obstante, señaló que el ecosistema ha sufrido una importante fragmentación debido al crecimiento urbano. Explicó que anteriormente existía un sistema continuo de humedales que se extendía desde el Estero El Salado hasta la laguna de El Quelele, el cual fue interrumpido por obras de infraestructura como el aeropuerto, además del desarrollo hotelero e inmobiliario en ambos lados de la bahía. "Los cocodrilos estaban aquí mucho antes que nosotros. Existen registros históricos desde finales del siglo XIX que hablan de la presencia de estos animales en la región", destacó. Baños Francia consideró que la presencia de cocodrilos no debe verse como un problema, sino como una oportunidad para replantear la convivencia entre las personas y la naturaleza mediante una mejor planeación urbana. Propuso impulsar proyectos de infraestructura verde y corredores biológicos que permitan el desplazamiento seguro de la fauna, además de desarrollar espacios de observación controlada similares al cocodrilario de La Manzanilla, en la costa sur de Jalisco. En su opinión, sitios como el Estero Boca Negra podrían convertirse en áreas de conservación y educación ambiental donde las personas conozcan a la especie sin poner en riesgo su seguridad ni la de los animales. "Podría ser incluso un atractivo turístico si se hace con responsabilidad, con la participación de especialistas, autoridades, empresarios y universidades", señaló. Respecto a las propuestas de reubicar ejemplares de cocodrilo, el especialista consideró que la solución debe enfocarse en la planeación del territorio y no únicamente en mover a los animales. Indicó que el Centro Universitario de la Costa cuenta con especialistas que durante años han investigado la especie y que podrían contribuir al diseño de estrategias integrales de conservación y prevención. Finalmente, afirmó que aún es posible lograr un desarrollo turístico compatible con la conservación ambiental, aunque advirtió que será necesario cambiar la manera de planear las ciudades y fortalecer el respeto por la naturaleza.