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El sector empresarial, amo de los dineros y de la especulación en las bolsas de valores, son los principales beneficiarios e interesados
00:10 martes 7 julio, 2026
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Washington.- Si en la actualidad buscáramos al mejor emblema para representar a nivel internacional al capitalismo y al neoliberalismo, sin temor a equivocarnos éste sería el Tratado de Comercio, México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Por esta razón podemos desdeñar a Donald Trump respecto a su decisión de no aceptar la revisión o renegociación que se ha hecho del acuerdo tripartita, pero sin cometer el error de dar por hecho absolutamente nada ya que el presidente de Estados Unidos es capaz de traicionar a su familia con tal de alimentar su narcisismo.
Perece insólito, aberrante y deplorable, pero fue Andrés Manuel López Obrador, otrora escudo de combate al neoliberalismo, quien junto a Trump en Washington estampó su firma para que sobre las cenizas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se erigiera el T-MEC. Si un acérrimo enemigo del capitalismo endosó, proclamó y promovió al libre comercio norteamericano, suena bizarra la idea de que el presidente estadunidense vaya en contra de los ideales que son el pilar de la riqueza de su nación y de la de él.
“Pendiente”, fue la palabra que utilizó Jamieson Greer, el titular de la Representación Especial de Comercio de la Casa Blanca (USTR), para explicar que, aunque no aceptaban la revisión en su estado actual del T-MEC, no se saldrían de éste porque tenían esperanzas de que en las negociaciones anuales que determinó resolvieran los déficits de comercio que tienen con Canadá y México.
La advertencia de Trump y Greer agrega que, si en las renegociaciones no saldan sus divergencias comerciales, dejarán que caduque el T-MEC tal y como está estipulado en sus estatutos, el 1 de julio de 2036.
Diez años son muchos y la presidencia de Trump caducará primero, el 20 de enero de 2029 y, quien lo reemplace tendrá posiblemente otras ideas y propuestas para seguir impulsando, promoviendo y lucrando por medio de las desventajas laborales y comerciales con México a través del T-MEC. Es decir, nuestro país bien que bien puede nadar de a muertito durante toda una década y darle por su lado al presidente de Estados Unidos en máximo tres rondas de negociaciones, la de este año, la de 2027 y 2028; luego ya veremos qué pasa con el próximo huésped y mandamás de la Casa Blanca.
Existe otro aspecto a considerar y éste es de mucho más peso que los amagos egocéntricos y caprichos del octogenario de Trump para que el gobierno de Claudia Sheinbaum no caiga en la trampa y desesperación.
El sector empresarial, amo de los dineros y de la especulación en las bolsas de valores, la de Nueva York y de otros países, son los principales beneficiarios e interesados en que prevalezca el T-MEC. ¿De dónde van a conseguir mano de obra y maquila tan barata como la mexicana? Si a Trump se le ocurriera renunciar al acuerdo, se echaría de enemigos a los grandes intereses económicos de su país quienes corruptivamente lo han beneficiado haciéndolo cada vez más rico a él y a su familia.
El 3 de noviembre, con las elecciones intermedias, el poder en el Capitolio cambiaría de rostro si los demócratas ganan a los republicanos. Pequeño detalle: en 1992 y 1993 los republicanos fueron la incubadora del ahora finado TLCAN. Trump se diluirá el 20 de enero de 2029; el capitalismo y neoliberalismo, para detrimento de muchos millones de personas y beneficio de muy pocas, perdurará.
POR: J. JESÚS ESQUIVEL
@JJESUSESQUIVEL