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Quizá lo más importante, por el simbolismo, es la idea de retirar de la presidencia a Miguel Díaz-Canel
00:10 domingo 22 marzo, 2026
Colaboradores
La creciente posibilidad de que Cuba y Estados Unidos lleguen a un acuerdo plantea toda una serie de interrogantes. De entrada, ¿qué tipo de entendimiento buscan los dos gobiernos? Porque, la verdad, sería importante hasta dónde llegarán las concesiones de Cuba para lograr que Estados Unidos afloje la brutal presión a la que hoy tienen sometida a la isla. Quizá lo más importante, por el simbolismo, es la idea de retirar de la presidencia a Miguel Díaz-Canel, que la desempeña desde 2019 y que desde entonces es el rostro de un régimen que, a querer o no, pasó de revolucionario a institucional. La destitución de Díaz-Canel sería un impacto de relativamente poca importancia para un régimen tan estructurado como el cubano, excepto por el factor de humillación que representaría y porque tal vez sería la más saliente de las condiciones del gobierno de Donald Trump. La campaña de Venezuela podría ser una señal. El arresto/secuestro del presidente Nicolás Maduro fue el punto sobresaliente de la campaña militar y económica que el gobierno Trump inició en septiembre de 2025 hasta la intervención armada del tres de enero de 2026. Pero Díaz-Canel puede ser calificado como burócrata, pero difícilmente acusado de narcotráfico. Paralelamente, reportes de la prensa estadounidense indican otras demandas, más profundas pero menos aparatosas. De entrada, la apertura a la inversión estadounidense y la autorización del gobierno cubano a que cubanos radicados fuera del país puedan invertir y crear empresas. Pero parece algo más simbólico que real, al menos en el corto plazo. No sería la primera vez que hubiera un anuncio de apertura económica y, de hecho, la noción de prosperidad tal como se entiende en los países con economía de mercado. Pero la última vez, en los años dos mil, acabó con un ajuste que si bien aseguró la fortaleza del estado puso en problemas a la economía y sobre todo a pequeños empresarios locales. Pero de concretarse los esperados acuerdos con Estados Unidos, los cubanos se verían obligados a cumplir condiciones que en términos prácticos implicaría un gradual pero obligado cambio sistémico en lo político y una liberalización económica que podría tornarse complicada. La situación de los cubanos es casi desesperada, caracterizada en apagones y carencias que se reflejan en crecientes protestas contra un gobierno fuerte, pero que por ahora se ve como más capaz de castigar la disensión que de solucionar problemas ante la presión económica de su eterno adversario. Hay además otro factor: la comunidad cubana en Estados Unidos, que ha sido por décadas el principal motor detrás de las medidas contra el régimen emanado de la revolución de 1959, con reclamos políticos y económicos considerables. Y al final queda una duda: ¿cuál es el impacto para quienes apoyaron al régimen cubano? POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR [email protected] @CARRENOJOSE